29 de Enero
Je est un autre (o cómo el artista contemporáneo sueña con ser ficción auto trascendente) - Luis Francisco Pérez
Uno de los momentos más hilarantes, e intelectualmente productivos, de toda la filmografía de Godard es cuando Jean-Paul Belmondo, en Pierrot le Fou, mientras conduce un descapotable junto a una amiga, ésta le pregunta extrañada: “¿Con quien hablas?”, a lo que Pierrot, contrariado, responde, “con el espectador ¿no lo ves?”, para seguidamente girarse hacia la cámara y, mirándonos, exclamar: “ya les decía yo, nunca se entera de nada...”. Probablemente ésta situación relatada -por lo que tiene de desplazamiento y conquista (casi un gran angular ideológico) de los límites de la ficción en tanto que representación de una dialéctica de lo históricamente contingente- sea la más inteligente y audaz de todas aquellas acciones que, directa o transversalmente, inciden en la idea de cómo construir una realidad afirmativa (culturalmente, queremos decir) bajo el disfraz artístico (divertido o grave, tanto da) de una práctica discursiva crítica, e, insistimos, “afirmativa”, aquí adoptando nosotros la concreta entonación de Marcuse al respecto, cuando éste observa que todo el arte y la cultura tienden a ser, incluso a pesar de ellos mismos, afirmativos.
Para el argumento que en este texto pretendemos desarrollar nos vamos a servir de un segundo ejemplo cinematográfico, o de cine, para no alejarnos demasiado de la delgada línea roja que separa ficción y verdad. Aquí no es tanto la imagen, y la implicación de la misma con el espectador en tanto que sujeto activo en el desplegamiento de la dramaturgia, sino en la letanía de doble expresión, afirmativa una, acusatoria y negativa la otra, que los dos personajes principales de la película de Alain Resnais, Hiroshima, mon amour, el superviviente japonés y la profesora de francés, se lanzan mutuamente: “He visto todo / No has visto nada”, y a donde, a diferencia de la escena de Godard, Resnais se diría más interesado en mantener al espectador en una pasividad, si bien crítica y cuestionadora, con respecto a lo mostrado. Podríamos decir, entonces, que, en Resnais, las empalizadas de la alta cultura aún mantienen su antigua soberbia afirmativa, pero Godard está más interesado en filmar a través de los desgarrados huecos que el tiempo y la historia han dejado en la antaño noble superficie de esa alta y soberbia empalizada.
Enviado el 29 de Enero
| Comentarios (10)
|
22 de Enero
Musicalidad absoluta* – María Virginia Jaua
*Una lectura comentada de Butes de Pascal Quignard. Sexto piso, 2011.
Primero nos abocaremos a la elucidación del mito, más tarde, si nos dejan, daremos rienda suelta a la imaginación…
#
Se trata ahí de una disputa antigua, y por ello, quizás, aún vigente. La oposición de dos géneros, de dos mundos, también, por qué no admitirlo, de dos facciones morales o mejor: de dos “formas de vida”. No otra cosa subyace en la tensión de esa célebre escena en la que se narra el encuentro entre Ulises y los argonautas con las Sirenas.
Detengámonos en ese misterioso episodio, tan rico en lecturas e interpretaciones.
Según el mito, en la nave de los argonautas, esos primeros héroes occidentales, iban tres tipos de aventureros y, al parecer, valientes navegantes. Éstos al enterarse de la amenaza que corría la nave y la tripulación ante la presencia inminente de las Sirenas tomaron sus precauciones. El primer grupo, probablemente el que conformaba la mayoría, decidió sellar sus oídos con tapones de cera para no sucumbir al canto de aquellas criaturas seductoras: nótese ahí cierta correspondencia con la masa y la ceguera del mito platónico. El segundo, habría estado representado por un solo hombre, Nadie mejor conocido por el nombre de Ulises, el cual haciéndose amarrar a un mástil, se rindió a la curiosidad del canto pero sin poner en peligro su vida. Quizás por esa y otras astucias, sea él el antecedente mitológico de nuestro hombre moderno: el irremisible voyeur que sin arriesgar gana. Es él quien vence a las sirenas con una “cobardía feliz y segura” y oyendo se hizo sordo, pues dejó la “experiencia” de la plenitud incumplida, que amarrada a la verga del barco quedó sometida al “bien común”: la pervivencia de la colectividad.
Continuar leyendo "Musicalidad absoluta* – María Virginia Jaua"
Enviado el 22 de Enero
| Comentarios (4)
|
15 de Enero
El libro en tiempos del capitalismo electrónico - María Virginia Jaua
Las preguntas podrían ser: ¿Qué puede darnos y qué podemos pedirle y en qué todo esto de la cultura en la era de su distribución electrónica (incluido del libro) puede decepcionarnos?
Tendremos que aceptar el hecho de que nos será imposible responderlas aquí, sin embargo son cuestiones que deben plantearse y discutirse desde muchos lugares y cuanto antes se haga mejor. Ya que lo cierto es que estamos viviendo un momento de grandes conmociones, en el que están teniendo lugar mutaciones en el hacer, en el representar y en el distribuir los objetos culturales, pero también en el sentido más profundo de dichas producciones: en cómo ellas están siendo recibidas y haciéndose a su vez, productivas o no.
Lo que estamos viviendo es un cambio de paradigma, lo que Foucault llamó salto epistémico de enormes e incalculables proporciones, que solo será posible analizar en el sentido antropológico de todo el conjunto del dispositivo cultural [1].
Pero ¿a dónde nos van a llevar todas estas mutaciones? El pánico no sólo está en el aire sino que lo hemos visto aparecer en varias ocasiones (ya sea en el Simposio Internacional del libro electrónico[2] o en Formentor [3]). Por citar solo dos de los encuentros culturales más recientes en el ámbito de nuestra lengua, en los que este temor se ha hecho manifiesto: ha cobrado -malamente- cuerpo.
Continuar leyendo "El libro en tiempos del capitalismo electrónico - María Virginia Jaua"
Enviado el 15 de Enero
| Comentarios (0)
|
8 de Enero
Nostalgia y miedo del acontecimiento puro - David García Casado
En la infancia parecía que llamábamos a los acontecimientos, los invocábamos con curiosidad y excitación; algunos eran mitos de las generaciones precedentes, otros nos pertenecían sólo a nosotros mismos y su recuerdo estaría alojado en lo más íntimo de nuestra memoria. Surgían a diario del porvenir, esa incógnita fascinante pero también aterradora que nos parecía inagotable.
A medida que crecemos son más bien los acontecimientos los que nos reclaman, hasta el punto de que para muchos la felicidad es la mera ausencia de tal experiencia. Eso que denominamos “vacaciones”, un breve lapso en el que podemos adquirir acontecimientos, desear que ocurran (siempre sabiendo que serán placenteros o al menos novedosos), escapando de una rutina acechada por el peligro potencial de los acontecimientos que nos reclaman.
Miramos o leemos las noticias y nos damos cuenta de esa amenaza permanente. Deseamos huir de los hechos pero a la vez tenemos un reparo moral, debemos de estar al tanto del alcance de los mismos, queremos conocer los límites para saber si estamos eximidos o no de una intervención. Secretamente anhelamos que nos supere, que nuestra actuación sea totalmente irrelevante, queremos volver al acontecimiento puro, aunque se trate de un verdadero desastre.
Continuar leyendo "Nostalgia y miedo del acontecimiento puro - David García Casado"
Enviado el 8 de Enero
| Comentarios (0)
|
31 de Diciembre
Khôra/Luz y desierto. Revelación de lo oscuro* - Safaa Fathy
Si yo permaneciera de pie frente al mar, vería que el agua cambia de color, que el viento se acelera, que las olas se alzan y que corro peligro. Iría entonces en busca de la tierra y de un refugio, descubro que el mar está en todas partes.
Esta es la imagen de mi sentir en este mismo momento, una imagen en el sentido poético y retórico. El afecto que me produce la inminencia de un desastre del que cada noticia de la radio evoca la eventualidad. ¿Acaso no hay en el aire un perfume con olor a fin de mundo y a apocalipsis que sentimos de manera inminente y casi deseada? ¿Acaso hay otra imagen colectiva, espectral, de desastre, oculta en relación al archivo de aquello que ha tenido lugar en un contexto similar, el de la crisis del 29 y sus consecuencias. Una imagen poblada de ejércitos de desempleados, de sin techo, de hambrientos, de milicias, de terroristas, de deportados y de muertos y de sobrevivientes. Para poder pensar en ese estado de afecto propongo pensarlo dentro de la deconstrucción.
Tres puntos de suspensión, un alto, una pausa para la respiración, la meditación y el repliegue. Para permitirme meditar dentro de la deconstrucción debo dejar constancia de lo siguiente. Creo que la deconstrucción es un pensamiento único al que no se le iguala ningún otro dentro de la corriente europea u occidental en el impacto sobre la cultura más allá del marxismo. También creo que es el momento, que es imperativo tomar en cuenta este inmenso pensamiento original, este otro pensamiento del mundo, y de reflexionar sobre él, de darle una oportunidad, no diría de nuevo sino más bien por primera vez. No en el sentido del ya bien fijado “Derrida político”[1] sino en el de preguntarse cuál es la experiencia política de la deconstrucción en el actual contexto histórico e incluso más allá del mismo. Aunque el conjunto de libros a los que hago referencia aquí, en esta reflexión, fueron publicados en 1993, por tanto muy lejanos a La voz y el fenómeno y a De la gramatología, intentaré centrar mis lecturas no tanto en los fundamentos filosóficos de la deconstrucción sino aprehender, en este espacio, ese momento preciso del pensamiento de la deconstrucción, el momento más discreto: el momento en el que khôra es pensada, el momento del pensamiento llamado khôra.
Continuar leyendo "Khôra/Luz y desierto. Revelación de lo oscuro* - Safaa Fathy"
Enviado el 31 de Diciembre
| Comentarios (2)
|
25 de Diciembre
Tecnologías de segunda mano II - Miguel Á. Hernández-Navarro
El cine como ruina y el museo como hospital (Rheinmetall/Victoria 8 vs. Super 8)
En la primera entrega de este texto, hablaba de la Selectric 251, la máquina de escribir anticuada que, en el mundo tecnológicamente avanzado de Fringe, sirve como herramienta de comunicación entre los dos universos paralelos de los que habla la serie, incorporando una especie de aura que convierte la tecnología en “médium” y la sitúa en el dominio de lo mágico y lo esotérico.
Otra máquina de escribir obsoleta, también encontrada en una tienda de objetos de segunda mano, en este caso en Vancouver, es la protagonista de Rheinmetall / Victoria 8 (2003), una de las piezas más célebres del artista canadiense Rodney Graham. En la obra, las imágenes de la Rheinmetall –un loop de 10’50’’ filmado en 35 mm en el que aparecen diversos planos de esta máquina de escribir alemana de los años treinta– conviven con el artefacto del que emergen las imágenes, el Victoria 8, un proyector italiano de 1961 que tiene una presencia material en la sala y que dialoga a varios niveles con la propia imagen que proyecta.
La película muestra una serie de primeros planos de la máquina de escribir. Planos en los que nada se mueve y que podríamos confundir con fotografías de no ser por el sutil, casi imperceptible, movimiento de la proyección, así como por el sonido del paso de los fotogramas, que nos hace conscientes de que, en efecto, no estamos ante una imagen fija, sino ante una imagen movimiento. Movimiento que se ve confirmado cuando, en un momento determinado, un nube de polvo blanco que emerge de la nada comienza a caer como una nevada sobre de la máquina de escribir y acaba cubriéndola casi por completo.
Continuar leyendo "Tecnologías de segunda mano II - Miguel Á. Hernández-Navarro"
Enviado el 25 de Diciembre
| Comentarios (1)
|
18 de Diciembre
Disecado apócrifo - Juan S. Cárdenas
El Reseñista de Disecado, la que hasta la fecha es la última novela de Mario Bellatin, termina de leer el libro y no tiene nada que decir. El Reseñista, sin embargo, no siente que haya llegado a las fronteras de una experiencia sublime ante la cual solo cabría callar. No experimenta nada parecido a la muda perplejidad de los místicos. Inicialmente sus dudas son puramente instrumentales. Debe entregar su reseña en pocos días y su silencio está relacionado precisamente con cierta incapacidad para percibir la obra Disecado, de Mario Bellatin, como un objeto pasivo de la acción de reseñar. El libro mismo parece poner en cuestión esa relación ya mecánica en la que un Autor produce una obra que se vuelve objeto de un comentario crítico por parte de un Reseñista. Ello quizás se deba a la insistencia del Autor de Disecado por describir en el interior de la ficción sus manipulaciones de los distintos actores que participan de la institución literaria. Es lo que el Autor llama “Sucesos de Escritura”, ejercicios que, casi siempre, consisten en resituar elementos de la obra de Mario Bellatin en contextos ajenos a los propios libros. En una ocasión, el Autor anunció el inminente estreno de una falsa obra teatral basada en su libro Perros héroes. Para ello contó con la complicidad de algunos directores de teatro que se prestaron a anunciar sus respectivas adaptaciones de la novela. Un crítico se prestó también al juego y escribió una reseña de la obra teatral inexistente. Tiempo después se organizó una presentación de Perros héroes en un templo católico antiguo, como acto de desagravio para quienes se habían perdido el estreno de la obra ‒estreno que nunca se produjo‒. Quienes asistieron a la presentación se encontraron con un escenario cubierto casi totalmente por decenas de perros disecados de la raza pastor belga malinois. Hubo también una serie de charlas en las que, por ejemplo, el personal técnico de la obra teatral explicó las dificultades para conseguir los animales disecados o una prestigiosa académica habló sobre la novela mientras uno de los perros del escenario cobraba vida y se paseaba amenazante entre el público. El perro, entrenado durante meses por el propio Autor, debía simplemente gruñir y erizar los pelos del lomo para lograr cierto efecto de tensión y distracción. Por desgracia, en un momento el Autor perdió el control del animal y una mujer del público llamada María Virginia Jaua resultó levemente mordida. La editorial se vio obligada a pagarle a dicha mujer una indemnización millonaria. Desde entonces la enemistad entre el Autor y María Virginia Jaua fue rotunda.
Continuar leyendo "Disecado apócrifo - Juan S. Cárdenas"
Enviado el 18 de Diciembre
| Comentarios (0)
|
11 de Diciembre
VIOLENCIA GLOBAL Y CONOCIMIENTO CULTURAL - Sergio Martínez Luna
La difusión del uso de la violencia se extiende más allá de los límites marcados para su monopolio por los estados-nación modernos. El surgimiento de una variedad de actores a partir de la caída del muro de Berlín- desde las redes terroristas al tráfico de armas, desde las corporaciones militares a las empresas privadas de seguridad- ha movilizado estrategias de gestión de contenidos y recursos políticos, económicos, simbólicos y culturales. Estas son en buena medida inéditas, porque su contexto de implantación es el de la sociedad civil y la vida cotidiana, aunque los límites entre intereses privados y públicos se desdibujan rápidamente. El cambio se corresponde con la globalización de la economía y la circulación de personas, mercancías e imágenes. Jean Baudrillard observó la emergencia de una “violencia de lo global”, cuya propagación es viral y contagiosa (1). Mary Kaldor ha estudiado cómo los principios posfordistas desbordan la esfera de la economía para modelar nuevas modalidades de la violencia que mezclan la acción militar, la estrategia terrorista, el crimen organizado y la violación de los derechos humanos(2). Asentada en la sociedad civil, la violencia pasa a ser transnacional, mientras que los marcos de jurisprudencia ligados al estado-nación quedan diluidos.
El concepto de cultura es inoperante cuando se convoca dentro de la retórica de las culturas de, una inflexión presente más allá del círculo de la teoría cultural que solo ofrece una ampliación banal de los límites tipológicos del estudio cultural. Estos desplazamientos extensivos dan por buenas las divisiones entre el contenido y sus márgenes, las formas de acceso al conocimiento y los procesos por los que este se renegocia. Será entonces necesario plegar la noción de cultura de la violencia sobre la de violencias de la cultura. Es decir, el análisis de "la presencia de la violencia (política o cotidiana, estructural o microsocial, física o simbólica, visible o invisible, experimentada o imaginada) en instituciones o campos culturales, alejados a menudo de los que se asignan normalmente a la expresión o la resolución de conflictos" (3).
Continuar leyendo "VIOLENCIA GLOBAL Y CONOCIMIENTO CULTURAL - Sergio Martínez Luna"
Enviado el 11 de Diciembre
| Comentarios (0)
|
4 de Diciembre
Un pequeño ejercicio de crítica dialógica / CMX-04 de Santiago Sierra – María Virginia Jaua
Se trataría esta vez de hacer un ejercicio para el que cada vez se tiene menos vocación. No sólo los actos de lectura son cada vez más infrecuentes, no digamos ya, aquellos en los que se toma el trabajo de “leer” con atención y en los que se busca desentreñar los elementos significativos del discurso, situarlo en el contexto de su contemporaneidad, comparar con otras producciones, vamos lo que en resumen se debería hacer a la hora de “abordar” una obra, un producto cultural.
Sin embargo, no parecen ser buenos tiempos para la crítica (ojo señores del consejo… estáis roncando), pero lo más grave de esto es que en consecuencia tampoco lo serán para las producciones, pues sabemos que –a pesar de la lógica ecónomica del sistema arte que funciona igual que cualquier producto dentro del régimen de las especulaciones capitalistas- las obras –y aquí me refiero a todas las producciones culturales- tienen su existir real en función de que sean “leídas” o No y dependerá de que tan “bien” leídas sean el que a su vez se hagan “productivas”.
Resulta un tanto desalentador ver cuántas exposiciones se montan y se desmontan sin que nadie haga la menor alusión, cuantos libros se editan, etc; pero también resulta sorprendente que la mayoría de las veces -dentro de eso que arriesgadamente podemos llamar “comunidad artística on and off line”- lo que prevalece es una actitud de mudez,en la que las producciones quedan como un monólogo rodeado de un mutismo y una “indiferencia”; no sólo no se acompaña las producciones con una lectura, sino que cuando alguien ofrece la suya a la discusión, al diálogo compartido se hace un silencio sospechoso… o, peor, se busca descalificar la crítica con insultos, la mayoría de las veces encubiertos en el pseudónimo. Rara vez, se interviene de manera directa, pública, respetuosa y de manera implicada en una opinión con la que podemos estar de acuerdo y enriquecer o con la que no estamos de acuerdo y tenemos oportunidad de argumentar por qué.
Enviado el 4 de Diciembre
| Comentarios (8)
|
29 de Noviembre
CMX-04 Santiago Sierra y su lectura (encriptada) de los documentos Wikileaks - Luis Francisco Pérez
Quien teclee en google la contraseña que encabeza este escrito le remitirá al blog Antimperialista, y en él, como primera opción, a un artículo con el siguiente encabezado:
“CMX-04: ejercicios antiterroristas de la OTAN, como pantalla para ejecutar el 11-M”.
Aquellos que acudan a la Galería Helga de Alvear para visitar la recién inaugurada exposición de Santiago Sierra se encontrarán, luego de haber franqueado unas blancas cortinas tan sencillas como teatrales, con las dos amplias salas empapeladas con fotocopias de un documento "original", y que posee, como única información, la contraseña repetida hasta el infinito: CMX 04. En medio de la primera sala, tres antiguas fotocopiadoras expulsan, sin descanso, sin cansancio, miles de folios con la misma información, quedando esos folios amontonados en el suelo y junto a las máquinas. El sonido que producen las fotocopiadoras, insistente, monótono, enojoso en su vulgar repetición de “música de una sola nota”, bien podríamos identificarlo como un ruido secreto, parafraseando (otra forma de homenaje) uno de los más deslumbrantes libros de ensayos de José Luis Brea.
Es muy probable, si bien deseamos que ello no ocurra, que la presente exposición sea tan mal interpretada, o tan mal leída, como la anterior que Sierra realizó en esta misma galería, Los Penetrados, en parte debido, visto el trabajo desde su cualidad puramente formal, a la sencillez desarmante de la propuesta. Diríamos más: es de una simplicidad tal la propuesta, que a la vez que otorga carta blanca de fácil interpretación desde una retórica visual, también se encalla cuando esa traducción de sentido intenta un vuelo mayor del rasante que otorga su primera visibilidad, deteniéndose ese impulso inicial en una miserable tautología de lo observado y ante lo observado. Tan impactante, rara, resultaba la gimnasia sexual a la que se entregaban las diez parejas protagonistas de Los Penetrados, situadas en un triángulo donde dos caras son espejos, y la tercera una base abierta, si bien ocupada por la cámara y el ojo del artista realizador, que pocos se apercibieron que el artista entraba (penetraba) en el admirable discurso de Bataille en torno a la plusvalía, no cuantificable, del gasto inútil en la sexualidad humana no reproductiva, y a la perversa economía (consumo sin producción) subyacente en el despilfarro de toda práctica erótica. Se trataba, en definitiva, de un tema central en el discurso estético/político del más puro Sierra, el poder y sus representaciones, la economía y sus subterfugios, la sexualidad y su valor de uso y/o de cambio, pero sin olvidar que Los Penetrados también era un discurso sobre la sumisión, voluntaria o no, sexual y/o laboral, y la dialéctica (forzada) que se establece (Marx y la economía en el horizonte) entre el amo y el esclavo. El que para explicitar todo ello se utilicen diez parejas copulando en la posición de dominador/a y dominado/a es tanto una licencia artística como el inteligente recurso expresivo para decir lo mismo que un magnífico verso de Lezama Lima: “El mundo en su actitud de entrega”. Pocas veces una frase poética ha sido tan afortunada para hacer entendible la posición (sumisión absoluta al poder devastador de la economía libre de todo control o regla) del noventa por ciento de la humanidad.
Enviado el 29 de Noviembre
| Comentarios (0)
|
