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Abril 29, 2010
The Art Books Project - Luz Santos Rodero
Hace varios días -la temporalidad se vuelve relativa-, durante un ejercicio práctico de dibujo un niño de cinco años me preguntó, mostrándome la pintura de cera que sostenía en las manos, “¿cómo quieres que dibuje el fondo, tumbado o en pinza?”; tardé varios segundos en comprender que lo que realmente necesitaba saber era cómo debía colocar la pintura para colorear -creo recordarla azul-. El primero de los efectos, al que él llamaba “tumbado” consistía en posar la cera sobre la mesa y jugar a desplazarla rodando; el segundo, después me confesó algo más complicado, consistía en apresar el cilindro con los tres dedos gordo-índice-corazón, “en pinza”, y apretar contra el papel “dejando el color azul por todo el mar”.
El acontecimiento, que por pequeño no deja de serlo, me abrió los ojos sobre el momento en que cada artista comienza su particular periplo, ese momento en que deja de “dibujar tumbado” y decide, no siempre de un modo consciente, tomar el lápiz entre los tres dedos y apretar sobre el papel hasta dejar su trazo.
No me resultó difícil, después de aquel hecho sin aparente importancia, imaginar a los artistas de la exposición, cada uno en su pupitre, en su colegio, en su ciudad plantearse, sin saberlo aún, cuál sería la manera en la que comenzarían a formar, a formalizar ese modo de dibujar. Este proyecto, quizás más que cualquier otro de sus trabajos, nos traslada a esos días en que nuestros tres protagonistas, como infantes, comenzaron a gestar su manera de “rubricar” sobre el papel. Los libros objeto de la muestra nos descubren pequeños detalles que traen un cierto gusto a ese tiempo infantil, ya sea por un gesto juguetón, la falta de letra o palabra alguna, o la reminiscencia de los álbumes de fotos como recuerdos de antaño.
The Art Books Project se presenta así como la compilación, a través de una propuesta compartida, de aquellos momentos de juego inicial, desarrollados por caminos distintos, que derivarían en esta ocasión con la edición de tres modelos de libros de artista. Belén Rodríguez González, Raúl Díaz Reyes y Pedro Luis Cembranos utilizan el formato como único elemento de conexión; concepto, diseño y materiales, así como tipo de encuadernación son escogidos y desarrollados enteramente por ellos, priorizando el criterio individual frente a una visión o intervención ajena al proyecto. Es ésta, la edición de veinte libros por artista el eje vertebral de la exposición, que en un paso más allá recorre las paredes de la galería con dibujos y pinturas mostrando el proceso por el que cada uno sigue su evolución plástica.
El primero de ellos, el trabajo de Belén Rodríguez González, sorprende nada más acercarnos a las cubiertas. Carente de título o cualquier otra referencia tipográfica, dos “solapas” de cartón gris con una única marca de color en portada, recubren las vivas guardas; colorido que en el exterior es recogido por el lomo y la marca impresa, que unidos a la primera y última hoja del libro, nos presentan el tipo de lenguaje que la artista utilizará basándose en los colores primarios (cyan; magenta; amarillo); el interior, página a página sin numeración, por supuesto, alberga en papel la reproducción del mosaico de pequeños cuadros dispuestos en la galería. Según recorremos las imágenes, ya sea a través de las láminas del libro o mediante cada una de las pinturas originarias colgadas de la pared, éstas parecen evocarnos ilustraciones de cuentos para niños, donde el predominio cromático y el mundo de la fantasía y la ilusión parecen disipar lo real; sin embargo, fijándonos en pequeños detalles, esos que escapan a la inmediatez pero se descubren en la contemplación, cada una de las escenas destapa a pinceladas objetos reales y momentos artísticos cotidianos que flotan en la visión onírica que la artista posee.
Always in love es el título que Raúl Díaz Reyes da al conjunto de dibujos que conforman su libro. Repleto de “motes” o apodos gráficos tomados de su entorno e incluso de caricaturas de sí mismo, recurre a una estética aún no muy depurada del mundo de la viñeta y el fanzine para dar vida en papel, a un imaginario de ingenuos e ingeniosos monstruos que parecen surgidos de momentos de aburrimiento y soledad.
Página tras página, resulta interesante la abundante superposición de figuras mediante restos de pinturas de palo, rotuladores o acuarelas; todo enredado en una maraña de líneas y manchas de color que van definiendo por capas, difíciles de apreciar en un primer vistazo, seres mutantes y mutables en escenarios volátiles, con posturas tintadas de cierto aire melancólico.
Alzamos la vista para toparnos con una muestra de trabajo en proceso [1], de pliegos de aguafuertes iluminados en los que el contenido de las imágenes, ya más elaboradas, nos transportan a contextos más definidos; evolucionando hacia una clara influencia del cómic norteamericano de la primera mitad del siglo veinte, no olvida sin embargo esas pequeñas y escurridizas criaturas que todavía se cuelan con cierta mueca traviesa entre las escenografías grabadas.
El tercero de los libros que completa el proyecto, cuelga de las paredes como una colección de insignias; en cada una de las portadas un parche diferente, de los utilizados por las asociaciones de boyscouts americanas para celebrar los encuentros y las buenas conductas de sus integrantes. Será este guiño irreverente de un tipo de adoctrinamiento ciudadano, el anuncio de la temática que bajo múltiples formas se mostrará en el interior.
Civil Defense, nombre con el que Pedro Luis Cembranos ha bautizado este peculiar archivo, dio comienzo con unas fotografías en las que se observa el instante en que dulces amas de casa posan para la cámara, momentos antes de entrar a una conferencia del gobierno sobre “salvamento en caso de ataques aéreos y estrategias primarias de supervivencia”. Lo llamativo de las instantáneas y el contraste de su argumento, fueron los detonantes que motivarían el inicio del trabajo de investigación que el artista desarrolla entorno a los diversos modos en que el poder actúa sobre los usos habituales de la población, y de cómo los estamentos políticos acceden y controlan los territorios más íntimos de cada ciudadano.
Bajo la máscara de inocente álbum, los dibujos que integran la edición revelan, con ironía y sentido del absurdo, un gusto amargo ante el espejismo de una supuesta libertad; se sirve de viejas fotos de familia intercaladas entre las páginas esbozadas, para plantear la idea del dominio en los espacios cotidianos.
Al libro le acompaña la exposición de varios trabajos surgidos en paralelo y en los que el artista continúa el análisis de los conceptos planteados en aquel. La pieza Mindbang, compuesta por ochenta diapositivas originales provenientes de fondos familiares y colecciones anónimas, manipuladas e intervenidas a mano, agrega cierta relación metafórica con una desmembrada vida ideal; por último, una selección de dibujos y pinturas de “automóviles híbridos” nos dejan a medio camino entre el servilismo y la defensa.
The Art Books Project plantea mediante la edición mimada hasta el detalle de cada uno de sus ejemplares, un modo de trabajo conjunto que lejos de pretender una unidad temática, adopta como punto de partida la visión prismática de sus protagonistas convirtiendo al espectador en buscador de tesoros con formato editado.
Notas:
[1] caja de 50 estampas a la técnica del aguafuerte, intervenidas cada una de ellas por el artista –Raúl Díaz Reyes-; proyecto actualmente en proceso, premiado con una Ayuda a la Producción de Artes Plásticas de la Comunidad de Madrid.
Enviado el 29 de Abril. << Volver a la página principal << |
