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Septiembre 30, 2009

El Grito no es edicto - Valérie Rouzeau

Originalmente en Casa Refugio Citlaltépetl

Con motivo de los festejos del Grito de la independencia la noche del 15 al 16 de septiembre de este año, Casa Refugio Citlaltépetl llevó a cabo varias lecturas y encuentros entre jóvenes poetas mexicanos y franceses. Del resultado de las sesiones de trabajo sobre el espíritu crítico, el rescate del sentido de las palabras y el porqué y para qué de la poesía se publicaron una serie de plaquettes con los textos. Publicaremos en Salonkritik de manera consecutiva una selección de algunos de ellos.

Stencil_Mass_Media_Critique_Buenos_Aires_Argentina.jpg Leyendo abundantemente literatura, con una predilección por el campo poético, no me parece que sea por ahí donde haya “invasión excesiva de la tibieza y del discurso vacío”, es cierto en el terreno de lo político, a menudo particularmente en nuestra Francia pauperizándose por un lado y “pipolisándose” horriblemente por el lado del gobierno; es cierto en el terreno de lo comercial en su sentido más amplio (los orondos banqueros, los grasos industriales respaldados por sus cuates políticos y en todos los casos está presente la palabra hueca); pero globalmente y para hilar la metáfora de la ensoñación bachelardiana de la tierra y de lo que en ella se cultiva, me parece que el jardín sigue siendo un asunto de artistas y pensadores (en el sentido más amplio: escritores, pintores, músicos, filósofos…) y, ya que la literatura es lo que nos importa, la palabra viva, ciertamente, y no el “discurso”. Pienso en rincones de paraíso posibles –para llegar a ellos a veces hay que atravesar zonas de infierno.

Mi palabra aquí no tiene connotación religiosa, ni siquiera estoy bautizada católica, pero todos conocemos la evocación de la infancia y sus “verdes paraísos” (¡Baudelaire odiaba la naturaleza!) y es en verdad porque vivir implica morir que ¡nos las arreglamos con la maravilla de las nubes! En otras palabras el creador de hoy ya no es un demiurgo inventor de nubes. Ya no se llama nunca Shakespeare, Dante, Baudelaire o Cervantes. Éste o, si se quiere, “uno” ya no tiene los medios. Imposible también ser heroico si no es virtualmente (no considero que un kamikaze integrista sea un “héroe”). ¿Volver a pensarlo y rehacer el mundo? El hombre no es ni bueno ni malo al nacer, hay que reinventar al hombre (por ejemplo, ¿qué significa eso de desear el poder a como dé lugar, con cualquier partido, con cualquier secta, tanto con las que tuvieron éxito como con las demás?, ¿no habría que cuestionarse al respecto?) entonces ya fuera de mi paréntesis sí, cambiar al hombre me digo, antes de presumir que uno tiene ideas, o peor, conceptos. No tengo nada de eso que proponer. Pero ahí no está la pregunta y me pierdo. Retomemos.

Un poema no es una lucha armada. ¿Qué hacer? ¿Volantes? ¿Carteles? Antaño se escribía para o frente a la eternidad, o de cara al infinito, al absoluto, por las puras ideas o por simple y justa indignación, se clamó “Acuso” en L’Aurore ; sin lugar a dudas la gente casi siempre militaba cuando se preocupaba de creación, de pensamiento, incluso se “jugó” (me refiero: muy serio, muy importante esta adhesión a la “libertad grande”) en grupos (el “Chat Noir” , Dada…) pero hoy no somos sino fetos de paja diminutos electrones libres en un mundo occidental donde hay que reconocer que reina un individualismo absoluto, por no decir bárbaro. ¿El hecho de que ya no escribamos manifiestos podría atestiguarlo? No lo sé. Escribo por necesidad, pero no pretendo reformar el orden de las cosas. No me siento capaz. No tengo ideas geniales que conmocionarían el orden actual de las cosas y abrirían las puertas a un mundo mejor. Si considero con un poco de distancia crítica mis propios escritos, creo poder afirmar que son anti-gramáticos (y no agramáticos, obviamente, confiere Jakobson ), estaba diciendo que son anti-gramáticos y por ende, a final de cuentas, ¡“grito”! Pero esas cosas son evidentes para mí. Cuando mi padre murió, no escribí “él se murió”, escribí “es morido”, traduciendo la ausencia por la ausencia de pronombre personal (un poco como en español por ejemplo, con la diferencia que escribo en francés, o en rouzeau ¡perhaps! para retomar una frase de Franck Venaille que afirma escribir en venaille), cambiando el auxiliar, “ser” en vez de “haber” para que sea posible oír la palabra “amor”. Esto es una ilustración de lo que fabrico en poesía. No es convencional ni blandengue, por lo menos eso espero, pero tampoco es la revolución, estoy demasiado “fuera del mundo” para ello, por eso paso más tiempo metida en libros o en el cine que en la calle, qué le voy a hacer, así soy, impía en cuestiones de religión y política, una solitaria contrariada, ni misántropa ni filántropa, una persona que cree en el hombre, pero ¡sin exceso! Volvamos.

Mi “grito” consiste en permanecer alerta, no dormirme, no confundir, en lo que atañe al arte poético y, más aún, al arte de vivir, la actualidad con la modernidad. No olvido que Thoreau se negó a que sus impuestos financiaran la guerra contra México , pero ni la época ni los medios de acción (debería decir: de pensar y luego de actuar ya que, entre otras cosas, el internet cambió notablemente la jugada) son hoy día comparables a aquellos. Arreglárselas con lo que hay pues. Soy evidentemente partidaria de ofrecer a la gente sueños diferentes a los de adquirir una pantalla de plasma para ver unos dvds que los privarán de salir al cine, sin hablar de la crisis económica. Soy de los que no salen de vacaciones en agosto, entonces escucho sobre la frecuencia de Radio France todas las malas sorpresas que nos esperan al regreso a clases, así es, no soy superwoman y sufriré como todos un aumento en mi cuenta de luz. Cuando la época es cínica, cuando se considera que “la gente”, como lo acabo de decir, es un consumidor que nunca emplea la razón pero de quien se espera que emplee la cartera hasta dónde pueda, “clientes” y no ciudadanos, no veo qué puedo cambiar, ¡aunque supe por lo menos conservar la libertad de la palabra, de pensamiento! ¿Qué hacer –más allá de acudir a los encuentros organizados en las escuelas–? (de este punto de vista es cierto que ando muy activa desde hace más de diez años). Francamente, ¿qué? No tengo ambiciones en lo que respecta al poder, y a menos de volverme jefe político o religioso me parece que es imposible transformar el mundo de hoy. Puede uno intentar ayudar un poco en derredor suyo. Pero últimamente me ha resultado difícil, Europa en la práctica, treinta centavos de euro para cada sdf parado a lo largo de mi avenida, dan un euro cincuenta de mi edificio al metro, ¿y luego? No soy una burguesa rica, y desde que el mundo es mundo los advenedizos gordos y pudientes (con bellísimas excepciones también pero eso no cambió nada a fin de cuentas) se llevan la tajada más grande del pastel. No me siento capaz de asesinar a un banquero o a un empresario (pienso en los tiempos no tan lejanos para Francia en la gente de “Action Directe” ) y una vez más, la poesía y el arte quizá ayudaron, mas nunca salvaron a los millones de judíos, de gitanos, de comunistas, de minusválidos, y otra vez de judíos exterminados por los nazis, no conozco un peor ejemplo de la capacidad del hombre para cometer lo horrible, les enviaré estas líneas que preguntan cuando ustedes pedían una respuesta. Y citaré a Guillevic que cita a Char: “La poesía es una respuesta que pregunta”.

Si supiera cómo impedir que la banquisa se funda y los osos blancos desaparezcan lo haría de inmediato. Los poemas han ayudado a la humanidad y toda forma de creación me parece necesaria, pero los artistas en general no son líderes políticos ni grandes gurús, si sus obras permiten que la humanidad avance, esto sólo se sabe cuando han muerto. Por desgracia. Mi “grito” es un suspiro…


Traducción del francés de Yael Weiss.

Enviado el 30 de Septiembre. << Volver a la página principal << | delicious

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