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Julio 21, 2009
Un paso sobre la luna* - PHILIPPE SOLLERS
El título puede sorprender: poco a poco, simplemente, debería hacer leer, según una mitología que le conviene, un texto que ya opera en todo el Oeste de nuestra cultura y cuya eficacia sólo puede acentuarse y llevarnos siempre cada vez más lejos. Advirtamos empero que no se encontrará aquí más que un acompañamiento de la Gramatología, de su tesis breve y sin embargo infinita, de la distancia que constituye su dificultad. Texto que tenía por fin prever el desconocimiento de que podía ser objeto. Desconocimiento que no sólo ha ocurrido, como derivación de un apresurado reconocimiento o de una absoluta incomprensión, sino que según parece ocurrió antes de ocurrir realmente, vale decir: en su proposición escrita. La proposición escrita de una reflexión acerca de la escritura es llevada así a verificar el obstáculo específico que se refiere a la escritura y que aleja el conocimiento de sus operaciones. Una verificación semejante no da lugar a una anulación mutua, sino a una redoblada necesidad de destrucción y construcción.
La escritura se deja interrogar; también se deja ignorar. La Gramatología plantea por primera vez teóricamente, de un modo complejo y múltiple, el espacio donde el interrogante y la ignorancia se conectan en una represión que no "podría", de todas maneras, superar la forma de una simple pregunta: "¿qué es la escritura?" En efecto, la pregunta se plantea, recibe sus respuestas, pero ya en el movimiento del "qué es" lo que se habla y escribe es siempre más de lo que se plantea, siempre está en exceso en relación con lo que se supone al plantearla. La ciencia de una historia de la escritura está constituida, pero la ciencia teórica del entrelazamiento entre escritura e historicidad aún debe serlo.[1] Se trata de una ciencia nueva cuyo "campo" apenas comienza a descubrirse. Un "campo" que parece requerir al "hombre" en el momento en que "sale de tierra", de una manera a la vez muy antigua y muy moderna: cuando se ha distinguido de ella, cuando está en el instante de desprendérsele. La causa de esta diferencia habría estado largo tiempo olvidada -un olvido también "necesario"- y a partir de ella -a partir, asimismo, de Freud- sería posible una historia diferencial "inaudita", como lo enseña por otra parte el marxismo, primera y fundamental ciencia revolucionaria de una tierra no encerrada sino masivamente abierta. CONSIDERAD EN PRIMER TERMINO ESTOS CARACTERES: SU APARIENCIA NO ES SU REALIDAD.
Algo más todavía sobre el título: la luna, dice Vandier en su Religión Egyptienne, habría sido creada por el dios sol para que lo reemplazara durante la noche. Ra eligió a Thot para ejercer esta función de suplencia. Como se sabe, Thot era el dios de la escritura y por esta razón, para la palabra o más bien para el Verbo, la figura fugaz, inasible, del suplemento, de la usurpación. Durante milenios, entonces, y (señalémoslo con violencia) hasta una época reciente (pero esta época es el tiempo técnico en cuyo interior nos interrogamos de manera irreductible: un tiempo que no tiene línea, un tiempo fuera de línea cuya rotación y progresión nos están a medias prohibidos todavía), la escritura habría sido respecto del sol (logos, habla, razón, vida, bien, padre) esta luna muerta constreñida a la reflexión, este espejo rocoso cuya faz escondida, femenina, su propia superficie -contemporánea de la formación de la tierra antes del hombre-- no aparecería de cerca, no sería vista, hollada -o violada- más que en el presente y para el futuro. El paso del primer hombre sobre la luna, pensémoslo con cuidado, es el paso -irrealizable al descubierto- sobre el estado inicial de la tierra, y este paso exorbitante, esta confusión de huellas sin viento para borrarlas, se conecta con la "noche" de la que la luna constituiría, si puede decirse, el reverso. Con un cierto saber acerca de la muerte. Sólo la escritura puede dar cuenta del desplazamiento que se vislumbra en esta serie de elipses, sólo ella puede inscribirlo en su práctica nocturna y suplementaria. Después de esta digresión podríamos leer mejor una frase tan insólita como: "En todos los sentidos de la palabra, la escritura comprendería el lenguaje." La escritura como "luna" estaría entonces definitivamente abandonada: alcanzada, obtendría una función distinta explicando por qué durante largo tiempo ha sido reducida, escamoteada.[2]
Escamoteada, explotada, circunscripta, extenuada por lo que Derrida denomina el logocentrismo, que no es más que el otro nombre de la metafísica griega y de su regulación verbal de propiedad. La ciencia de la escritura ha sido "reprimida por la metáfora, la metafísica y la teología". ''Todo sucede, entonces, como si lo que se llama lenguaje no hubiera podido ser en su origen y en su fin sino un momento, un modo esencial pero determinada, un fenómeno, un aspecto, una especie de la escritura. Y sólo hubiera tenido éxito en hacerlo olvidar, haciendo pasar una cosa por otra, en el curso de una aventura: como esta aventura en sí misma." El dominio que el habla intentó ejercer metafísicamente sobre la escritura -tentativa de dominio que la Gramatología demuestra de manera irrefutable- es entonces un intercambio, en el sentido estrictamente económico y finalmente monetario de la palabra. La satelización de la escritura ha creído constituirse para siempre en el interior de la escritura, en un adentro ficticio equivalente a la propia capacidad de representación de un sujeto. Este movimiento fue realizado por una escritura (fonética, alfabética) que:
- esclaviza la escritura a la "lengua en general" liberándola de cada lengua particular;
- hace de la representación una función filtrada por el habla (la escritura se convierte en un “sistema de significantes cuyos significados son significantes: los fonemas”;
- indica una etapa específica de la constitución de la moneda como tal ("El movimiento de abstracción analítica en la circulación de signos arbitrarios es paralelo a aquel por el que se constituye la moneda. El dinero reemplaza las cosas por sus signos... Por esta razón es que el alfabeto es comercial. Debe ser concebido dentro del momento monetario de la racionalidad económica. La descripción crítica del dinero es la reflexión fiel del discurso sobre la escritura... el olvido de las cosas es el mayor en el uso de estos signos perfectamente abstractos y arbitrarios que son el dinero y la escritura fonética" ) (esta última proposición respecto de Rousseau);
- asegura la subjetividad consciente como valor trascendental;
- garantiza el dominio de la "prosa'": "Antes de la escritura, el verso sería
de alguna manera un grabado espontáneo, una escritura preliteral. El filósofo, intolerante con la poesía, habría adoptado la escritura literalmente" -a saber, el dominio de la gramática y de la palabra.
Alcanzamos aquí lo que se separa de la escritura en sentido estricto y de la pintura. Por un lado, ya será imposible concebir la escritura como pintura; la pintura será vista como lo que, en la represión ideológica de la escritura, deviene gradualmente objeto de especulación y fetiche de toda una cultura: sería preciso estudiar, paso a paso, a través de cada modo de producción, esta constitución que culmina en el modo de producción capitalista. Por otro lado, en este bloqueo de la escritura por la letra -cuyos efectos comenzará a desenmascarar Freud-, lo que está recubierto (vuelto inconsciente) es "la escritura que ocurre dentro y antes del habla": realidad impensable mediante la filosofía especulativa y la razón clásica (de Platón a Hegel, pasando por Rousseau), impotentes frente a la escritura general. CONSIDERAD ESTOS CARACTERES: SU INSCRIPCION ES y NO ES LO QUE ENTENDEIS POR ESAS PALABRAS.
Ahora bien, en adelante la metafísica se sofoca. Habría correspondido al formidable desarrollo de las fuerzas productivas, a su controlada instalación dentro del capitalismo y su etapa final: el imperialismo del capitalismo monopolista de estado, última etapa antes del paso al socialismo y el comunismo. Ya no responde a la pujanza de las fuerzas nuevas, destinadas a transformar completamente la economía de las sociedades humanas. No conserva más su esfera de influencia, aunque parezca invadir el planeta y el espacio; ni controla su lenguaje, aunque aún crea imponer su modo de hablar y pensar a la función de sentido en general. La ruptura se produce aquí en la base económica de su clausura ideológica: los modos de significación en su sobredeterminación. En este sentido, puede decirse que la metafísica logocéntrica estaba "desde un principio" impregnada por dos irreductibles elementos de exterioridad: la matemática y la "literatura". Al mismo tiempo por un enclave sistemático y crecientemente no-fonético (matemática donde el nombre de Leibniz se destaca junto a los proyectos de Característica y de lengua universal), y por una máscara gráfica que desborda la superficie representativa y es susceptible de ahondarse indefinidamente a medida que se conmueve la representación. Dos elementos del afuera en la seguridad parlante del adentro y de su presencia. Dos elementos que por definición escapan al signo de la divinidad, a la divinidad como signo. En suma, una ciencia no·fonética frenada, clausurada con gran esfuerzo y cada vez más difícilmente por una ideología fonética, y "entre ambas" el proceso móvil, doble, que las empalma. Derrota cada vez más completa de la representación, pero también ataque a su fuente, si es cierto que toda proto-escritura se arraiga en una violencia relativa al "objeto expulsado", a la vez excluido y perseguido en la lógica y la economía como sobre las paredes salvajes y fluentes de las grutas de Lascaux. La circunscripción del habla surge por otra parte dentro del impacto de la irrupción china en la historia ("la escritura ... es al habla lo mismo que China es a Europa").
El rápido, incisivo desarrollo de la lingüística se ubica así en este proceso de disolución. "La metafísica occidental se produce como el dominio de una forma lingüística." Encarnando la mortalidad de la letra, se fortalece un elemento fundamental: el nombre. Ahora bien, "la escritura no-fonética rompe el nombre. Describe relaciones y no denominaciones". Aquí es preciso observar el trabajo de subversión realizado por la Gramatología en todos los compartimientos de las "ciencias humanas" regladas por la ideología lingüística. Insistamos acerca del terreno reprimido de esta reglamentación; por ejemplo, en Saussure: "La lengua literaria agranda todavía la importancia inmerecida de la escritura... La escritura se arroga de esta ventaja una importancia a la que no tiene derecho." Prejuicio constituyente de la escritura como derivación, concepción que encuentra su expresión mecánica (con más o menos vacilaciones) en todo lingüista presa de Un exorcismo teórico inicial de lo que podría significar para él, y visiblemente, la muerte. Martinet: "Se aprende a hablar antes que a leer. La escritura viene a doblar el habla, jamás al contrario" / "El estudio de la escritura representa una disciplina distinta a la lingüística, aunque prácticamente es uno de sus anexos. La lingüística hace abstracción de los hechos de grafía." Escritura anexada, constreñida a la proyección de un dictado, privada de su apertura espacial, de sus relaciones escénicas con el espacio del inconsciente,[3] de donde surge -en lo que se ha llamado "literatura", pintura, música, danza, teatro y, más atrás de ellos pero ya por encima, si son atravesados efectivamente, en el psicoanálisis- que "la lengua es una especie de la escritura". "Si la lengua no fuera ya una escritura, ninguna 'notación' derivada sería posible y no podría surgir el clásico problema de las relaciones entre habla y escritura:" UNA IMAGEN DE LA ESCRITURA TOMA EL LUGAR DE LA ESCRITURA EN NOMBRE DEL HABLA QUE OCUPA SU SITIO. Por esta razón es preciso distinguir entre "escritura" (en el sentido general, marcando aquí las comillas la función de escansión y de "metaforicidad" sobredeterminante e irreductible a la lengua, interior a ella) y escritura (en el sentido estricto de la clausura ideológica de una noción vuelta para nosotros falsamente evidente, la de notación lineal de la cadena hablada).[4] Derrida puede así adelantar que "Si algo hay en la literatura que no se deja reducir a la voz, al epos o a la poesía, no se puede recobrar sino a condición de aislar con rigor ese vínculo del juego de la. forma y de la sustancia de la expresión gráfica." En este sentido, hay razones para subrayar la importancia de la glosemática, que con mayor éxito que la fonología establece las premisas de un reconocimiento de la especificidad de la escritura: "Por parte de los lingüistas, la sustancia tinta no tiene derecho a la atención que han prodigado a la sustancia aire" (H. J. Uldall). Reemplacemos aquí sustancia por materia, como sería preciso en todos lados, y nos aproximaremos al problema fundamental que se presenta en adelante a todo trabajador de la significación. El Círculo lingüístico de Copenhague aparece en este sentido como un verdadero precursor científico: "Este interés por la literatura se manifestó, efectivamente, en la Escuela de Copenhague. De esta forma deja sin efecto la desconfianza rousseauniana y saussuriana frente a las artes literarias. Radicaliza el esfuerzo de los formalistas rusos, especialmente de la O.PO.IAZ, quienes tal vez privilegiaban, en su atención al ser-literario de la literatura, la instancia fonológica y los modelos literarios dominados por ésta ... (la glosemática) quizá se haya preparado mejor para estudiar el estrato puramente gráfico de la estructura del texto literario y la historia del devenir-literario de la literalidad, especialmente en su 'modernidad'."
No es menos cierto que la lingüística, cuyo orden de necesidad y coherencia no se niega, sino al contrario, reposa sobre prejuicios metafísicos cuya acentuación se hace sentir más pesadamente cuanto que está llamada a convertirse en el modelo de las "ciencias humanas". Así las distinciones entre "forma" y "sustancia", "contenido" y "expresión", etc.... Así su utilización etnográfica, psicoanalítica, "literaria". Lo que la lingüística denomina escritura no tiene sino una relación de "parentesco" con lo que la Gramatología llama con el mismo nombre. El problema está entonces en saber "POR QUE EL NOMBRE DE ESCRITURA PERMANECE EN ESTA X, EN ESTA INCOGNITA QUE SE VUELVE TAN DIFERENTE DE LO QUE SIEMPRE SE HA LLAMADO 'ESCRITURA'." Pero esto equivale a indicar el lugar de una conmoción y la materia mediante la cual se constituye en su diferencia: lugar doble, a la vez pleno y vacío, marcado y no-marcado, marcado por la marca y la no-marca. El espaciamiento de "tiempos" diferenciales, estratégicos, es ese lugar y ese no-lugar, este nada más que lugar futuro, anterior, donde la repetición y el a posteriori llegan siempre para re-demostrar que "la escritura es algo distinto del sujeto" (Saussure: "la lengua no es una función del sujeto hablante"). El pensamiento de la huella al que nos introduce la Gramatología no es una fenomenología de la escritura ni del signo: comienza y crece a través de los "blancos": a través de la metafísica de la significación llevada y activada al rojo blanco. Allí donde todo concepto se desengancha provisoriamente de su articulación en cadena, tomado en la no-contradicción, la no-negación, la no-temporalidad simple del inconsciente como lenguaje que se escribe desde siempre. Allí donde "el ello sueña". Allí donde se implanta el sueño "en el habla de la presencia rechazada a la escritura, rechazada por la escritura". "El espaciamiento corta, cae y hace caer en el inconsciente: éste no es nada sin esta cadencia y esta cesura". Vivimos (bajo) su ley. En la escansión y el despliegue maquinal de esta "cadencia" aparece entonces la "estructura granular" de la forma en el lenguaje, pero también --o simultáneamente- su base escrita, sus haces de rasgos distintivos. El pensamiento de la huella es así "anterior", como diferencia, a la distinción (cultivada) entre naturaleza y cultura, animalidad y humanidad, etc. No es anterior a la naturaleza misma, a la animalidad misma, sino a lo que de ellas es tolerado para que sea posible hablar.[5] EL PENSAMIENTO DE LA HUELLA SERIA FUNDAMENTALMENTE MATERIALISTA. Pensamiento de la desconstrucción del idealismo, de su representación y de su poder (sólo el idealismo ha tenido, de derecho, el poder, construido y ejercido sobre y contra el materialismo, de manera tal que el estatuto de una representación o de un poder materialistas no puede sino entreverse a partir de este "trazo cero"). En efecto, si el materialismo, según esperamos demostrar en detalle, nunca fue definido sino por su otro (el idealismo) --otro que además no es su otro sino en los límites donde él mismo se concibe como idealidad-, la perspectiva materialista se produciría entonces en un sentido nunca sospechado. Abierta-cerrada con el platonismo, cerrada por y en Hegel, se abriría sobre los confines ideológicamente no-esclavizados de la ciencia, la refundición se deslizaría dentro de un futuro ilimitado y "viniendo" realmente de lo ilimitado. De tal manera, la Gramatología nos permite ver la época histórica y "lógica" del logos como "sublimación de la huella", fundada sobre un determinado tiempo, sobre una consecutividad (la linearidad fonológica) que ignora el significado en su trazado escalonado. La filosofía sería y habría sido este discurso paralizado por la línea y que confundiría la huella con el horizonte. La palabra historia, entonces, tendría en adelante dos sentidos: uno reduciría más la historia: así se constituiría la bisagra de una nueva fase de "la historia de la escritura, de la historia como escritura".
El proceso histórico de la escritura se desprende entonces de una representación de la historia interesada en no interrogar las condiciones de esa representación. Dicho de otro modo, el problema de la escritura en sus desplazamientos, en sus descentramientos, se plantea en la historia en su masa: "EL NECESARIO DESCENTRAMIENTO DE LAS ESCRITURAS NO-OCCIDENTALES." Cada vez sabemos mejor que la historia está hecha de tiempos diferentes, a los que se debe considerar en volumen en lugar de proyectarlos juntos sobre el mismo plano. Esta proyección lineal corresponde a un estado de la razón que desconoce a la vez el inconsciente freudiano y la realidad del materialismo histórico, en particular la importancia de un modo de producción decisivo: el modo de producción asiático. Como escribe Godelier: "La moderna arqueología ha demostrado suficientemente que no es la 'civilización' la que ha nacido en Grecia sino sólo el Occidente, una de sus formas particulares, que finalmente debía dominarla. Desde el punto de vista de la dinámica de las fuerzas productivas, la aparición del Estado y de las sociedades de clases que Marx y Engels clasificaron como 'modo de producción asiático' testimonia... un gigantesco progreso de las fuerzas productivas. Si el Egipto faraónico, la Mesopotamia, los imperios precolombinos pertenecen al 'modo de producción asiático' entonces éste corresponde a los tiempos en que el hombre se desprende local pero definitivamente de la economía de ocupación del suelo, inventa nuevas formas de producción, la agricultura, la ganadería, la arquitectura, el cálculo, la escritura, el comercio, la moneda, el derecho, nuevas religiones, etc.... O sea que, en sus formas originarias, el 'modo de producción asiático' significaría no el estancamiento sino el mayor progreso de las fuerzas productivas realizado sobre la base de las antiguas formas comunitarias de producción." "Toda discusión sobre el modo de producción asiático lleva pues ... hacia la constitución de una teoría comparada de las estructuras sociales y hacia la construcción de un esquema multilineal de evolución de las sociedades." CHINA HA ESTADO MAS "AVANZADA" QUE EUROPA HASTA EL COMIENZO DEL SIGLO XVI. ¿ALGUNA VEZ LO PENSAMOS? ¿No olvidamos constantemente que vivimos en un modo de producción transitorio (el modo de producción capitalista), que impone su concepción de la historia a partir de un "tiempo" que está a su servicio? ¿A partir de un lenguaje de reproducción cuya razón de ser sería este desconocimiento de la escritura, su disimulación en un habla inmediata, presente, que sostiene en Occidente tanto el Estado feudal religioso como la democracia capitalista burguesa, la jerarquía aristocrática como el socialismo utópico, el idealismo como el materialismo mecanicista? De Platón a Rousseau, de Rousseau a Lévi-Strauss, ¿no podemos acaso trazar en el seno de lo que Derrida llama "el onirismo etnocéntrico" la misma línea de enceguecimiento? ¿Acaso el lenguaje como instrumentalidad no es común a todos los pensamientos que se doblegan ante esta misma razón? y sin embargo, desde el siglo XVIII, es posible estimar el fracaso de una de las más formidables represiones intentadas por una civilización, si se entiende por metafísica, con Derrida, ese "sistema ejemplar contra la amenaza de la escritura" y "'el anatema obstinadamente repetido" que aquélla efectivamente ha soportado. "Lo que amenaza (en el siglo XVIII) es la escritura. No es una amenaza accidental ni desordenada: integra en un solo sistema histórico los proyectos de pasigrafía, el descubrimiento de las escrituras no europeas o, en todo caso, los progresos masivos de las técnicas de desciframiento; en síntesis, la idea de una ciencia general del lenguaje y de la escritura. Una guerra se desata contra todas estas presiones. El 'hegelianismo' será su más bella cicatriz." El problema de la escritura es violento, de una violencia a medida de la que se le inflige en tanto exterioridad. La violencia ejercida sobre la escritura, como réplica de su amenaza violenta, define también la conciencia como repetida negación de la sexualidad: no por azar se inscribe el nombre de Sade en el contradictorio cambio de rumbo de la revolución burguesa. Del pensamiento de la huella ("unidad de un doble movimiento de protensión y de retención"[6] del que Derrida anuncia, por otra parte, la "aventura seminal"[7]) al pensamiento de la grafía, de "la escritura preliteral", al señuelo que aparece como habla supuestamente sin escritura, una economía se juega en la protección de la cabeza pensante que creyó posible trascenderse interiormente: de hecho, dentro de un falo vacío que resuena con una voz suprema, en una forma de entendimiento elevada por encima del tiempo. La fantasía de dominio sobre la huella y los sistemas que más directamente que otros derivan de ella (la matemática, las escrituras no-fonéticas), cae poco a poco en ruinas, de un modo al mismo tiempo simple y dramático: "la linearidad ... afloja su opresión porque comienza a esterilizar la economía técnica y científica que durante mucho tiempo había favorecido." La línea, el sujeto ideológico que ha causado, no puede ya acoger o encubrir de donde se desprende, las masas de las que es índice de multiplicación o división. El cogito cartesiano se desmantela al mismo tiempo que el nombre del hombre, un nombre demasiado corto para el espacio que se avecina. Resta saber sobre qué "tabla" nos será posible 'contar "cuatro mil años de escritura lineal": desde un punto de vista formal, aquí surge el enigma del mitograma y del pictograma, cuya impronta agrupada, aleteante, eclipsada, ya nos ha obligado a sufrir el inconsciente freudiano. El frasograma aparece entonces como esta escritura "primera" no apoyada sobre la palabra (la escritura de frase, Satzenschrift, de los pictogramas), y Leroi-Gourhan (citado por Derrida) insiste: "La emergencia de la escritura no se realiza a partir de una nada gráfica, así como la de la agricultura no se realiza sin la intervención de estados anteriores" / "La aparición de la escritura no es fortuita; después de milenios de maduración en los sistemas de representación mitográfica, emerge, con el metal y el esclavo, la notación lineal del pensamiento." Se llega a la vista de este sondeo (inconsciente/historia) que, en razón del desarrollo de las fuerzas productivas, hace posible una "recapitulación" de todos los modos de producción y de sus conductores materiales ideológicos: los modos de notación. El abandono del libro por el texto, de la biblioteca por la magnetoteca, permite avizorar un porvenir trastrocante del pasado.[8] Como escribe Leroi-Gourhan:
“.. las consecuencias a largo plazo sobre las formas de razonamiento, de un retorno al pensamiento difuso y multidimensional... son imprevisibles hoy... La escritura (en sentido estricto) pasará a la infraestructura ... como una transición que habrá tenido milenios de primacía". Por el momento, él trata de la apertura de un campo de amplitud sin precedente, el del "aflojamiento" del modelo lineal (épico) el de la racionalidad necesariamente sometida. Este campo implica que se reconozcan los límites del fonetismo, comprendidos en su propio interior: "la fonética no sólo nunca es omnipotente, sino que desde un principio ha comenzado a trabajar el significante mudo”.
'Fonética" y "no-fonética" no son entonces cualidades puras de ciertos sistemas de escritura, son los caracteres abstractos de elementos típicos, más o menos numerosos y dominantes, en el interior de todo sistema de significación en general". Lo que se anunciaría, entonces, en el pensamiento de la huella, sería a la vez un ascenso a través de todos los sistemas políticos, jurídicos, lingüísticos, hasta llegar a la economía compleja (dialécticamente material y significante, producida y designada) que los determina, y al mismo tiempo este "acoso" de la clausura metafísica cuyas brechas se ensaña en colmar la ideología de las "ciencias humanas". El carácter chino wen, que significa a la vez los rasgos, las vetas (de la piedra, de la madera), las constelaciones, las huellas de patas de aves, los tatuajes, el dibujo de caparazones, pero también la "literatura" (carácter que se encuentra en la expresión cuya traducción es "gran revolución cultural proletaria") podría entonces designar el objeto de esta ciencia nueva e inmensa que es la gramatología. Por un lado: disipando la ilusión monogenetista, reforzando los fundamentos del desciframiento, avanzando en el conocimiento de civilizaciones en parte todavía ilegibles (los mayas), desarrollando poco a poco la exacta atribución de esos grandes frescos que los pueblos no han dejado de erigir, de pintar, grabar y dibujar. Por otro lado: desatando los procesos inconscientes de nuestros sistemas en apariencia transparentes y estables, acentuando la perspectiva en los campos donde el dominio del signo ha permanecido comprometido: el psicoanálisis, el texto llamado antes "literario". Programa científico radical aún si, como lo escribe Derrida, "el pensamiento de la escritura (no puede) contenerse en el seno de una ciencia, es decir, de un círculo epistemológico. No puede tener esa ambición ni esa modestia". Programa ya comenzado de múltiples maneras pero que pertenece al porvenir. Para ello será preciso obtener, en una lucha ardua y nunca acabada, el abandono de un prejuicio fundamental, tan difícil de hacer desaparecer sin duda como la inmovilidad de la tierra antes de Galileo, como "la eternidad" del modo de producción capitalista antes de Marx y Lenin, o la omnipotencia de la conciencia antes de Freud: el prejuicio del "concepto instrumentalista o tecnicista de escritura, inspirado por el modelo fonético, con el cual por otra parte no concuerda más que por una ilusión teleológica." Todo, desde las ciencias (en su transcurso teórico y técnico) hasta el "arte" moderno, desde la matemática hasta la pintura y la música, pasando por los textos más riesgosos de nuestra cultura, todo cerca a ese concepto -o pseudoconcepto-, lo aísla, lo disuelve y, con él, a un cierto sujeto "hablador" que aquí no puede encontrar apoyo. Cuando Antonin Artaud, en 1937, escribe en México: "¿No se me dijo, allá abajo, que esas figuras geométricas dispersas en la montaña no estaban dispersas sino reunidas, y que constituían los signos de un lenguaje basado en la forma misma del aliento cuando se expresa en sonoridades ( ... ) en esas montañas donde hay más figuras que divinidades en las murallas de la India, viendo pasar hombres con vinchas, hombres envueltos con ponchos bordados también con triángulos, cruces, puntos, círculos, lágrimas, relámpagos ... "; o, aun: "Lo que sabía de mi bazo o mi hígado tenía la forma de las letras de un antiquísimo y misterioso alfabeto masticado por una enorme boca, pero espantosamente reprimido, orgulloso, ilegible, celoso de su invisibilidad; y dichos signos eran arrojados al espacio, en todas direcciones, mientras me parecía ascender, pero no solo ... "?; cuando Antonin Artaud escribe estas frases, ¿no estamos en lo más próximo de algunas puestas en escena exorbitadas (Lautréamont, Mallarmé, Joyce, Pound) que desplazan, desde hace un siglo, la fuerza denominada "escritura"? Leamos, por otro lado, a Georges Bataille: "Escribir es tentar la suerte. La suerte anima las más pequeñas partes del universo ... ", y preguntémonos si lo que ocurre entre estas líneas puede aún ser reducido a una aproximación pusilánime, retórica o lingüística, bajo el nombre subordinado y servil de "literatura". Por el contrario, ¿cuál es la experiencia sin precedentes que allí se indica? Quizá la metafísica, la teología, la filosofía especulativa y las "ciencias humanas" que hacen suya la misma represión de base no hayan sido más que el otro nombre de esta retractación, de este retroceso frente al desvío y la diferencia de la huella y sus efectos de mutación, de transformación. Esta resistencia habría caído siempre y caería aún necesariamente, por su propia abreviación (su cortocircuito de sublimación), adelante y a un lado del problema de la escritura. Adelante y a un lado de lo que sin embargo se escribe, de otro modo y desde siempre, girando bajo nuestros ojos enceguecidos. Kafka: "La palabra 'literatura' expresada como un reproche es una abreviación tan poderosa que ha acarreado poco a poco -y allí había quizá una intención desde el principio- una abreviación de pensamiento que suprime la perspectiva exacta y hace caer el reproche muy adelante del objeto, y a un lado." ¿Y ahora? ¿El objeto? ¿Del otro lado?
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* Este texto fue escrito en 1970 como introducción a la edición en castellano de "De la Gramatología", de Jacques Derrida.
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NOTAS
1. Lo ha sido, digámoslo claramente y de una vez por todas, por la Gramatología. A saber, por la transgresión que este texto calcula de la búsqueda husserliana y de la "meditación" heideggeriana. De allí la ignorancia (o la mala fe) de aquellos que creen ahora poder encontrar las huellas de una "ciencia de la escritura" un poco por todos lados (V por ejemplo alrededor deL Círculo de Praga, que nada tiene que ver con la cuestión) sin hacer referencia a Derrida. Censura irrisoria, que no podría engañar a nadie.
2. Es sabido que para los mayas el calendario lunar -vinculado a la horticultura y al establecimiento de clanes matrilineares, y por tanto al predominio social de la mujer- precedió al calendario luni-solar, vinculado al desarrollo de la agricultura patriarcal. De manera general, nosotros hablamos aquí bajo la jurisdicción griega, que es sin duda la que impuso más brutal-mente la función paterna. Es a través de ella que nos ha sido impuesta la visión de un "Egipto" que no ha sido Egipto, así como no es China esa con la que nuestra cultura ha creído durante largo tiempo medirse y tranquilizarse
3. cf. La voix et le Phénomene; l' Ecríture et la Dífférence (especialmente, acerca de Freud, Artaud, Bataille); "la Pharmacie de Platón" (Tel Quel, 32. :33); "la Dissémination" (Critique nº 261-262); "la Double Séance" (Tel Quel, 41).
4. cf. "Niveaux sémantiques d'un texte moderne" (Theorie d'ensemble).
5. "Toda la conceptualidad filosófica que integra un sistema con la oposición naturaleza/cultura está hecha para dejar en lo impensado aquello que la vuelve posible, a saber, el origen de la prohibición del incesto."
6. "Las huellas no producen el espacio de su inscripción sino dándose el período de su borradura."
7. "En el azar absoluto, la afirmación se libra también a la indeterminación genética, a la aventura seminal de la huella."
8. Para un primer análisis, riguroso y sistemático, de lo que habrá sido develado por Marx y Freud de la génesis estructural del "equivalente general", ver el texto fundamental de Jean-Joseph Goux, "Numismatiques" (Tel Quel, 35, 36), que prevé teóricamente esta "anámnesis historiográfica sin precedentes .. ', que debería llevar su retroacción hasta los comienzos del animal humano".
Enviado el 21 de Julio. << Volver a la página principal << |
