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Julio 11, 2009

Laurie Anderson: «Lou puede ser un músico peligroso» - David Morán

Originalmente en ABC.abcd

al_1480.jpg ¿La vida en pareja? Pasen y vean. «Llevamos juntos 17 años, así que nos conocemos muy bien el uno al otro. Muy bien», explica Laurie Anderson. El plural de la frase, faltaría más, se refiere a Lou Reed, marido de la autora de O Superman y aliado artístico junto al que ha ensamblado las piezas de The Yellow Pony And Other Songs And Stories, espectáculo a medio camino entre la experimentación electrónica y el spoken word que anoche estrenaron en el Festival de la Porta Ferrada de Sant Feliu de Guíxols (Gerona) y que en los próximos días podrá verse en Santiago de Compostela (Plaza del Obradoiro, 12 de julio) y Madrid (Veranos de la Villa, 14 de julio). Serán las primeras fechas en Europa de un montaje que llega a España después de preestrenarse en Estados Unidos con dos fechas en Boston y Nueva York.

Colisión vanguardista
No es esta la primera vez que Reed y Anderson llevan su complicidad al escenario, pero en este caso la novedad está en que, además de viejas canciones, The Yellow Pony And Other Songs And Stories incorpora también media docena de temas creados a medias especialmente para la ocasión; improvisaciones de violín y guitarra que ambos músicos llevan al terreno de la conversación. «Aunque haya una parte de texturas electrónicas, el eje del espectáculo son canciones escritas para dos voces o textos en los que aparecen dos personajes. En el fondo, es una conversación en la que hay mucha improvisación. O, mejor dicho, es como una continuación de todas las conversaciones que Lou y yo tenemos a lo largo del día», explica Anderson.

Sobre el escenario, un violín, una guitarra, pinceladas electrónicas y dos voces que no son como las demás. «Yo estoy más cerca del mundo del arte y él, del mundo del rock, pero una de las cosas que tenemos en común es que somos cantantes que no cantamos. Podría decirse que lo que hacemos es poesía con música», señala la artista multidisciplinar de Chicago sobre un montaje que, además de restaurar temas de Reed como Pale Eye Blues y I?ll Be Your Mirror y repescar piezas de Anderson como Only An Expert y Story About A Story, activa los mecanismos sintéticos que conectan dos universos creativos tan aparentemente distantes.

Juntos y revueltos
La musa de la vanguardia y el spoken word, mano a mano con el rockero de leyenda; el pop del futuro de la autora de Big Science enfrentado a la tradición desfigurada por el ex líder de la Velvet Underground. «Creo que un espectáculo como éste es la única manera posible de conectar nuestros universos creativos -reconoce Anderson-. Si tuviésemos una banda detrás, en el escenario no se vería un espectáculo, sino lo más parecido a una guerra. La banda tiene tendencia a seguir al líder, así alguien tendría que ejercer como tal. Preferimos concentrar nuestras energías en hacer algo más abstracto. Además, éste es el tipo de música que adoro para el verano: un escenario al aire libre, canciones hermosas? Es un puro placer. Y es por eso por lo que hemos hecho esta gira en verano».

Quizá sea la formada por Laurie Anderson y Lou Reed una de las parejas más atípicas que se pueden encontrar hoy en día sobre un escenario. Y no solo porque Anderson reconozca que apenas había oído hablar de la obra del autor de New York hasta que le conoció personalmente en 1992, sino porque, tras casi dos décadas de convivencia, aún son capaces de sorprenderse el uno al otro. «Preparando este espectáculo he descubierto que Lou puede ser un músico peligroso, el tipo de músico que no sabes si hará exactamente lo que tienes planeado. A los músicos de su banda les encanta esta faceta, pero a mí es algo que me coge completamente desprevenida. También es muy músico muy generoso», asegura la artista.

Nadando a contracorriente y haciendo de la inquietud un arte, Reed y Anderson no sólo se relacionan en torno a la música, sino que comparten pasión por la tecnología y, sobre todo, por la poesía. De hecho, una de sus colaboraciones más recientes fue la que les llevó a participar junto a Patti Smith en un recital de poesía catalana. «Fue una revelación para mí y para mucha gente en Nueva York, porque todos somos víctimas de esa propaganda francesa que asegura que el arte moderno viene de París, pero ahora hemos descubierto que hay muchísimas cosas que vienen de España».

Compromiso sin política
Este interés por la palabra, ya sea impresa o recitada, es el que les ha llevado a traducir y subtitular todas las fechas de The Yellow Pony And Other Songs And Stories. «Espero que las traducciones sean buenas, porque sabemos que no todo el mundo habla inglés y es una parte esencial del espectáculo. En el espectáculo hay algunas letras complicadas. Incluso en Nueva York hubo gente a la que se le escapó alguna palabra y se acabó perdiendo».

A la espera de publicar Homeland, álbum que adelantó en directo el año pasado y en el que radiografía los miedos y obsesiones de sus compatriotas, Anderson se toma un respiro y, sin un blanco fácil como el que le brindaba la administración Bush, se relaja junto a su marido en un espectáculo que esquiva la política para recrearse en el arte y la poesía. Un respiro que, sin embargo, no le impide evaluar el impacto que la crisis económica está teniendo en el arte. «La música se ha desconectado progresivamente del dinero y, aunque no me atrevería a decir que se ha vuelto más pura, porque no creo que el dinero corrompa todo lo que toca, sí que está generando unos movimientos creativos muy interesantes. Es una época interesante para los músicos».

Enviado el 11 de Julio. << Volver a la página principal << | delicious

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