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Septiembre 14, 2008
Gary Olson: «Huyo de las mentiras del Pop» - Jesús Lillo.
Originalmente en abc.es | ABCD
«Vivimos deprisa y escuchamos música deprisa... También yo soy culpable de lo que sucede. Durante mucho tiempo fui un orgulloso coleccionista de discos, pero admito con cierta vergüenza que ahora oigo música de iTunes y a través de los auriculares de mi ordenador portátil... Es tan romántico como poner el transistor», dice Gary Olson sobre el desasosiego que a uno y otro lado del mercado del pop ha venido a acelerar los procesos de asimilación musical y a deformar la secuencia de su proceso evolutivo. «Siempre he vivido en el universo de Ladybug, donde todo es más lento, los fines de semana son más largos y los inviernos, más cortos... En nuestros discos se puede comprobar que estamos apartados de lo que sucede fuera de nuestro entorno, que es bastante naíf. Can?t Wait Another Day, nuestro último disco, no es una respuesta premeditada a esa escena indie tan revuelta, pero sí una muestra de nuestro desconocimiento de ese mundo», añade el líder de Ladybug Transistor.
Pese a vivir en Nueva York, sede de los más variopintos y efímeros laboratorios de ideas para la ruptura de la línea musical, Olson ha logrado mantener a su banda al margen de sus acelerones creativos. «Nosotros residimos en una zona muy tranquila de Brooklyn: el único sonido que escucho ahora procede, a lo lejos, de una cortadora de césped, y eso es algo que valoro en una ciudad como Nueva York, en la que resulta muy difícil encontrar silencio y soledad. En cinco minutos puedo estar entre la multitud más bulliciosa, o conducir hasta Rockaway Beach... Tengo suerte de poder elegir el grado de estimulación sonora que necesito en cada momento».
La verdad. Su música, inspirada en las melodías y armonías de los años sesenta ¿es una forma de escapar? «Nuestra música es la verdad, una huída de las mentiras que nos rodean», responde Gary Olson. Desencantado -«hace unos años, todavía confiaba en que las nuevas generaciones iban a desarrollar el pop de guitarras y a componer canciones, pero no fue así», dice con cierta tristeza-, el cabecilla de Ladybug Transistor asegura que «siempre quedan cosas por descubrir en el periodo clásico del pop». «Hay discos y bandas -sigue- que, aunque tengan muchos años a sus espaldas, resultan absolutamente nuevos cuando alguien los escucha por primera vez. La música suena hoy muy diferente a cuando fue compuesta, da igual en qué año».
No es necesaria la experiencia previa, ingrediente de la nostalgia, para disfrutar de la producción de Gary Olson, cuyos discos, asegura, «pueden ser apreciados por lo que representan en sí mismos, sin detenerse en las referencias históricas que los definen». Internet, por la velocidad y la ansiedad que incorpora al consumo musical, representa un peligro para el reposo y esa memoria, basada en episodios históricos, que alimenta la obra de Ladybug Transistor, «pero también resulta valiosa para documentar la historia y hacer público el pasado, poniéndolo al alcance de cualquiera», dice el líder de la banda neoyorquina. «No sé qué hubiera sido de mí sin la web de Keno sobre los Rolling Stone», reconoce.
Herramienta imprescindible. ¿Tiene sentido el contacto con el público, los conciertos al uso del siglo XX, en un mundo conectado a través de la banda ancha? «Más que nunca. Creo que todos los que utilizamos internet lo hacemos con el convencimiento de que en alguna parte existe gente similar a nosotros, personas con los que encontrarnos. Para las bandas de rock, internet es una herramienta imprescindible para que la gente acuda a los conciertos... Resulta muy gratificante ver las fotos que los fans cuelgan en la red después de acudir a un recital, un material que antes permanecía oculto, encerrado en un álbum», señala Orson. Técnicamente, el futuro sigue estando en internet; profesionalmente, Orson no sabe junto a quién acabará. «La gente no termina de comprender que la mayoría de las canciones de Ladybug son colaboraciones. Tengo muy claro lo que quiero, pero no tanto cómo llevarlo a cabo, y para eso busco a gente de forma permanente», concluye Orson.
Enviado el 14 de Septiembre. << Volver a la página principal << |
