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Junio 08, 2008

La caricia mortal del filo de la navaja - Gemma Aguilar

Originalmente en e-limbo

0018.jpg... fuego cruzado... siempre fuego cruzado... en un abrir y cerrar de ojos todo es nada, y otra vez lo mismo: como en un sueño instantáneo y radical que desvela lo que había pero ya no está más... al abrir los ojos. Sueño




tous les matins du monde... sont un chemin sans retourn, Pascal Quignard

disculpe señora sufro de codofobia
cuando su codo se ubica en mi riñón izquierdo,
comienzan a sudarme los pelillos de la nariz,
siento la necesidad de remover mis brazos
con movimientos circulares próximos a usted
y de escupir el ojo que quizás le confisqué
en un descuido.

como ve, no es nada grave,
la medicina sólo recomienda reposo [*].
[*] las autoridades sanitarias le aconsejan no llevar a cabo la coreografía de este poema. Alejandra Vanessa, Colegio de monjas, "manifiesto de usuario a usuario: 'no somos sardinas'"

por la mañana, entrar en el metro (afortunadamente, todavía las primeras horas de la mañana son imposibles para flirteos subterráneos que, camuflados de dudas sobre las líneas que se cortan en el plano, roban audiencia a los MP3's y arrancan miradas a los libros, pero no hay que descuidarse, en cualquier impasse lo mejor que te podría pasar:

> Perdona, ¿tienes fuego?
> No, no soy un dragón.
> Vaya, me equivoqué
de cuento.
Alejandra Vanessa, Colegio de monjas, "caperucita encarnada")

todavía es el preámbulo. el camino sin retorno puede empezar a la salida de una boca (del metro), cuando el sol se asoma a la terraza del ibis. entonces, ofrece una instantánea completamente fuera de contexto y, si me apuras, hasta cinematográfica, que te predispone a aproximarte a la jornada laboral con los ojos ensoñadores de desayuno con diamantes, bajando una cuesta casi como un precipicio (pero para mí el vértigo [terror durante la huelga de autobuses: además, salvo para los glúteos, no puede ser bueno] es pensar en subirla). en la boca contigua, pasando por la verja de Bosch, cuando estacionalmente ya no es invierno, si el cielo está despejado, el sol todavía perezoso proyecta sus rayos sobre la verja a la altura de los ojos: con una liviana y fugaz calidez tropieza en las pestañas sorteando los barrotes al ritmo del caminar generando una proyección apenas perceptible, décimas de segundo de algo parecido a una post-[aunque igual podríamos decir pre-]imagen rojiza [in]tangible, de escasa formalidad, modelada por su leve aleteo, eclipse que hace devenir pantalla a nuestros órganos perceptivos para apenas proyectar la sombra de una más que imagen presencia inexistente, que prevalece frágil y radiante sobre la trama gris del entorno

1. Blanchot, diáfano, inmóvil, al acecho de un día más transparente que el día, atento a los signos que sólo señalan dentro del movimiento que los borra. Michel Foucault, "Relato de la memoria sin recuerdo" [Dits et écrits, t. III, p. 788] (Selección de textos sobre Blanchot), Pongamos que se habla de Blanchot, Archipiélago nº 49



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¿debería bastar con recordar cualquiera de los dos instantes al abrir los ojos o al cerrarlos al comienzo o al final del día para volver a cerrarlos luego, volver a abrirlos después y soportar entretanto el peso de los párpados, el roce de las pestañas con el
tejido protector?

pero ese recuerdo se abisma como el agua que es cortina o, cascada hilada, el pelo protector e identitario acoge la caricia mortal del filo de la navaja: barrera entre imágenes y palabras y recuerdos (otros)


4-u.jpg

Enviado el 08 de Junio. << Volver a la página principal << | delicious

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