« Reglas para la superviviencia de la novela - VICENTE VERDÚ | >> Portada << | CUANDO (OTRA) MUJER LLAMADA REGINA GALINDO NO MUERE. Héctor Antón Castillo »
Noviembre 20, 2007
Del lado de las otras. Andrés ISAAC SANTANA
Originalmente en ABCD:
El trabajo de Carmela García revela un grupo de señas que hacen la suerte de identidad discursiva de su propuesta fotográfica. Su trabajo enfatiza una fuerte carga narrativa, una constante y profunda reflexión sobre el universo femenino y sus múltiples variantes, un deseo por explorar nuevas nociones espaciales en tanto escenarios del hecho fotográfico en sí y una misteriosa ambigüedad que hace abortar la figura masculina del marco de la representación, sin la decretada defunción de lo fálico tan de moda entre algunas rabiosas feministas. Aquí hay ausencia poética, no aniquilación fulminante y bravucona.
Arqueología afectiva. En esta muestra en particular, hermosa en toda su extensión y hondura, García pone en práctica un sintomático ejercicio de «arqueología afectiva» para la recuperación / reivindicación de un pasado femenino con el que ella se siente más que identificada. Subvirtiendo el paradigma ortodoxo de la amnesia malintencionada y advirtiendo de la falacia que supone todo relato histórico, Carmela García se aventura en un recorrido ficcionalizado y altamente subjetivo por las huellas -apenas perceptibles- de una historia protagonizada por un grupo sui generis de mujeres. Féminas transgresoras que en su momento, y a contracorriente de las normas impuestas por el falso modelo de virtud de lo políticamente correcto y el corsé de una feminidad esteriotipada, alcanzaron a vivir su deseo en libertad.
La ciudad de París, una zona cercana a las márgenes del Sena y las décadas del veinte y del treinta del pasado siglo, fue el escenario de actuación de ellas, las otras, el mismo en el que ahora, con distancia poética, se introduce García para tejer -desde el poder sugestivo de la imagen- una historia, igual de ficticia, igual de subjetiva, a partir de vestigios, lugares o simples huellas que hablan del curso existencial de vidas ajenas. Así que, mediante un ensayo fotográfico plagado de sutilezas e implicaciones afectivas, sólo discernibles a la mirada indiscreta y atenta, García consigue registrar, patentar y servir de testigo de la presencia de este grupo de disidentes de la norma y libres en sus ideales. En todos los casos, se trata de mujeres que tuvieron una vida marcada y condicionada por el acto creativo. De ahí que éste sea un elemento que realiza una suerte de conexión entre ellas y la propia artista.
Puntos de unión. Se establece un guiño entre la recuperación como procedimiento de legitimación, la vida de las otras y el lugar de la enunciación. La vida y los escenarios cotidianos de personajes como Eileen Gray, Suzi Solydor, Telma Woods, Sylvia Beach, Gertrude Stein, Janet Flanes, Adrienne Monnier, Colette, Channa Orloff, Romaine Brooks, Djuna Barnes o Natalie Barney, constituyen el motivo enfático central del que parte Carmela en su afán de trazar una cartografía iconográfica capaz no sólo de describir esos espacios y sus atributos más visibles, sino de traducir a través de ellos un tipo de identidad altisonante.
Sin convertir el hacer fotográfico, como sucede con no pocos homólogos suyos, en un proceder estéril de profundas implicaciones antropológicas, Carmela García tiene la suerte de construir hermosos retratos de ausencias. A falta del personaje que protagonice la representación según el canon tradicional del retrato histórico, el lugar se convierte en vector de identidad, adquiere estatus de personaje. La alternancia constante entre visiones del espacio público y del privado es otro guiño sutil que dibuja Carmela García para advertir quizás sobre las tensas relaciones que se tejen entre ambos justo a partir de la instrumentación cultural de los mismos. Las nuevas mujeres de la canaria, rescatadas del más ensordecedor de los silencios y de las sombras, no son personajes nuevos dentro de su trayectoria. De algún modo, siempre han estado allí, en la zona oscura de una fotografía que, rebajando la autoridad del falo, busca ansiosa dar cobijo a las subjetividades laterales de la Historia.
Enviado el 20 de Noviembre. << Volver a la página principal << |
