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Marzo 11, 2007
La reordenación de las cosas - David BARRO
Sobre "Entre fronteras". Comisaria: Carolina Grau. MARCO Vigo. Originalmente en EL CULTURAL
Entendamos la frontera como una herida más o menos cicatrizada, como fisura. La frontera es como un colador donde siempre queda lo tejido, un otro tiempo que se dibuja al modo de un punto de partida. Superarla implica un punto de inflexión, algo así como el derribar una estatua, principal síntoma de la llegada de un nuevo tiempo pero también signo iconoclasta capaz de pervertir una tradición –el devenir de la escultura en el siglo XX sabe mucho de eso–. Como el arte, frontera es sinónimo de tensión, de choque; imposibilidad declinada en suicidio si pensamos en Walter Benjamin. La frontera es deseo soñado, como aquel de Neruda con Alberti anhelando la tumba de Lorca, o el simple acto de abrir un libro para Julio Cortázar.
Europa es una telaraña de fronteras: reales e imaginarias, asumidas y convulsas. Aunque no son pocos –sobre todo Edouard Glissant– los que proponen pensar la historia como un archipiélago y no como si estuviese conformada por grandes continentes. Posiblemente sería más fácil en el mundo helénico y entenderíamos esa identidad como relación, como ente mutante en su contacto con el otro, como culturización. Hoy, no obstante, la globalización torna porosas las fronteras en lo que a información se refiere.
Porque frontera no es un no-lugar; tiene otra fuerza que otorga su sentido de límite, de clinamen transformador, si pensamos en Serres. De ahí que esta exposición, resuelta magistralmente por su comisaria Carolina Grau, hable de la frontera como re-ordenación de las cosas, como documento capaz de definir dónde estamos. Y es que el mundo se actualiza constantemente, aunque también se estandariza disimulando dominaciones todavía germinales y nuevas opresiones. No podemos olvidar, por otro lado, la frontera como refugio frente a la amenaza. Pensemos en la excepcional pieza presentada por Costa Vece en esta muestra titulada Revolución-Patriotismo, un territorio reservado a inmigrantes y apátridas. A sus habituales banderas conformadas con retales de ropas se le suman frases como “Estás entrando en la tierra libre”; siempre en un espacio acotado por una valla de alambre espinado. Costa Vece acorrala irónicamente su libertad, esteriliza su poesía como en la reciente habitación para conspirar que, para quien escribe, se significó como el mejor proyecto site-specific de este último ARCO.
Porque la frontera se construye desde la contradicción. Lo advertimos en el proyecto que Santiago Sierra preparó para Venecia como representante de España, silenciando precisamente esa voz para mutilarla en una suerte de reserva extraterritorial exclusiva para españoles. Los otros no podían entrar; como en la pieza de Sejla Kameric los extranjeros tenían que tomar otro camino.
Por mucho que se solapen o transformen, las fronteras no desaparecen. Ni las cicatrices, ni las concavidades. Resulta difícil encontrar un lugar como el fotografiado por Marine Hugonnier donde las montañas no reciben nombre alguno porque no existe esa necesidad de dominación. Y es que cuando existe intención de entendimiento puede lograrse aún desde la mirada, como en el vídeo de Zineb Sedira, donde abuela y nieta luchan por entablar una conversación una vez que entre la lengua de ambas transite un eslabón perdido; o en la comicidad del Libro de la selva imaginado por Pierre Bismuth, donde cada personaje habla un lenguaje diferente.
Entre fronteras recrea con frescura ese mundo impotente y muchas veces absurdo de identidades desencontradas. Lo vemos en el conjunto de himnos de distintas partes del mundo que Maja Bajevic instala para interactuar con el visitante. Pero también en la impunidad de los rancheros de Arizona que crean sus propias leyes para expulsar a los inmigrantes ilegales; en la dificultad –presente en la obra de Anri Sala– de la persona cuya lengua nativa difiere de la lengua hablada en el lugar donde se encuentra (làk-kat); o en las apropiaciones musicales que a través de un grupo de maqam descubre Bojan Sarcevic. Todo un conjunto de buenas piezas bien articuladas en un MARCO que abre inteligentemente sus fronteras.
Enviado el 11 de Marzo. << Volver a la página principal << |
