« Homilía de adviento - LUIS FERNÁNDEZ-GALIANO | >> Portada << | Ojos que no ven... - JOSE MANUEL COSTA »
Diciembre 03, 2005
Entrevista El Perro - JAVIER DIAZ-GUARDIOLA.
Originalmente en abc.es
Ramón Mateos (1968), Iván López (1970) y Pablo España (1970) conforman el núcleo duro de El Perro, un colectivo que tan pronto pone en pie sus propios proyectos de cariz social y político (como Democracia, el que ahora les lleva a la galería madrileña Salvador Díaz) como comisaría los de otros (a finales de este mes verá la luz A Brave New World, en las Salas de la Comunidad de Madrid). El «momento dulce» que ahora viven coincide con la publicación de un libro que repasa parte de su trayectoria.
Definamos el concepto de democracia y las desviaciones que dan pie a este proyecto.
La democracia en la que vivimos hoy es una democracia de marcado carácter empresarial. Sus objetivos y su poder se concentran en torno a intereses económicos corporativos. En ese sentido, nos pareció oportuno crear una especie de marca comercial que se llamara «Democracia». Como concepto, el de democracia es mucho más complejo, pero tampoco se trataba de acotar el término. Nuestra visión es muy parcial, pero existe y tiene mucha presencia. Se trataba más bien de cuestionar un término que, como el de libertad, se ha vaciado de contenido y se emplea como patente de corso, como un aval para no discutir nada de aquello a lo que se asocia.
¿Cuál es el reflejo de todo eso en Salvador Díaz?
La exposición parte del empleo de ese lenguaje comercial aplicado a la democracia como marca. En ARCO presentamos unas camisetas, junto a la pieza de la famosa imagen de la soldado Lyddie England, y, siguiendo la misma lógica, hemos ampliado todo lo referente a los skaters. La muestra aporta muchas otras lecturas más allá del mero display comercial. De la venta de un concepto al que dejas totalmente vacío de significado ?nadie habla ya ni de Montesquieu, ni de Cronwell? se pasa a la democracia como eslógan que auspicia todo tipo de estrategias políticas o militares. El vídeo que presentamos aquí ?rodado en la antigua cárcel de Carabanchel, con todas sus connotaciones?, demuestra un carácter más generalista en nuestro proyecto. Lo que diferencia a este trabajo de otros anteriores es que no se dirige tanto a estructuras supranacionales, sino que su discurso es mucho más civil, y se refiere a aquéllos que les toca vivir ese sistema político y esa estructura.
Sus trabajos anteriores han redundado en torno a conceptos como los de inmigración, seguridad, y violencia, éste último, es el que Mariano Navarro considera que aglutina a todos los demás.
Nosotros estamos interesados en una serie de preocupaciones sociales del momento que nos ha tocado vivir. Nuestros intereses están también determinados por nuestra manera de trabajar: al hacerlo en colectivo, los proyectos se basan en la discusión. Nuestro material de trabajo es tanto la realidad como la actualidad. Probablemente todo esto sea violencia, pero lo es siempre en un sentido muy difuso: no se trata tanto de violencia física, sino de aquella violencia que subyace a todo contrato social.
Han optado por un tipo de creación muy específica, no siempre agradable por sus formas o mensajes. ¿Está bien representada esta clase de arte en nuestro país?
El panorama es bastante interesante, lo que ocurre es que la circulación de lo que se denomina arte político está muy alejada de las instituciones artísticas. Nosotros hemos hecho muchas cosas fueras del ámbito artístico, pero también nos interesa estar presente en él, pues es un canal de comunicación muy específico. Hay gente muy potente, y no de ahora, sino desde hace mucho tiempo, trabajando en estas cosas, aunque no se oiga hablar de todos ellos. Lo que hay que asumir incluso es que existe una cierta moda. Pero no hay más de lo que se ve, si se sabe buscar los canales adecuados. Es una cuestión de audiencias.
Y entrar en el circuito, ¿no resta credibilidad a su mensaje?
Trabajamos en una galería, pero no dejamos de hacer proyectos fuera del circuito. Nuestra postura es la de aprovechar todas las estructuras para generar reflexiones, independientemente del canal. Estar en un ámbito comercial nos facilita llegar a otros públicos y nos asegura que los proyectos se retroalimenten. En cualquier caso, no creemos que una galería sea un sitio en el que no se pueda hablar de lo social o lo político. ¿Por qué una persona que participa en el sistema no puede ser crítico con él? Tiene tanto valor su opinión como la del resto. Démosle la vuelta y reconozcámosle a la galería su valor por apostar por un discurso que puede comprometerla. Foucault decía que no hay posibilidades de situarse fuera del sistema.
¿Ésta reñido el contenido con la forma?
Nuestros vídeos se basan en una estética reconocible muy ligada al mundo de la publicidad, precisamente porque es fácilmente asimilable y ayuda a que nuestro mensaje llegue mejor al espectador. En esta exposición concretamente, la factura era algo fundamental. Eso no quiere decir que todo lo que hagamos tenga que ir por estos derroteros. Pero aunque hay una voluntad de superar el ámbito artístico, somos conscientes de que hablamos desde el arte y que tenemos que usar sus herramientas.
Llevan juntos dieciséis años. Ese es tiempo más que suficiente para cambiar de ideas.
Hace dieciséis años que decidimos ponernos a trabajar juntos, pero hasta que comenzamos a producir obra de la manera como la producimos ahora pasó bastante tiempo, casi cinco años. Claro que ha habido una evolución: de hecho, el planteamiento inicial era que esto fuera una cosa muy abierta en la que fuera entrando y saliendo gente, y que sólo se mantuviera el nombre. Pero los intereses ideológicos siempre han sido muy parecidos. Sin embargo, al trabajar diferentes personas sobre el mismo proyecto hace que no haya mucho tiempo para mirarse el ombligo. Para nosotros es una manera de aprender.
Buena parte de su trayectoria se recoge ahora en un libro. ¿Qué ha pasado con el resto?
Lo que hemos hecho con el libro ha sido recoger los trabajos que tenían relación con la filosofía de la publicación, lo que en ella se iba contando. Son proyectos que, en cierta manera, tienen una cierta afinidad, no sólo conceptual, sino también casi formal. Se ha quedado fuera lo que hicimos hace mucho tiempo, lo que ha perdido interés para nosotros. En el libro se recogen obras de hace unos seis u siete años, un periodo de tiempo lo suficientemente amplio cómo para que uno se haga una idea de cómo trabajamos y lo que nos interesa.
Trabajar en equipo diluye conceptos como los de autoría. Sin embargo, ¿no han sentido nunca la necesidad de ser infieles?
Dieciséis años es una barbaridad, y llega un momento en el que alcanzas tal dinámica que no te imaginas haciendo otra cosa. A la hora de dar vueltas a las cuestiones, te das cuenta de que necesitas de esa dependencia, de que se está muy conectado a los demás. Llegas a la conclusión de que lo que pudieras hacer por tu cuenta sería mucho más pobre. No sólo trabajamos nosotros tres juntos, sino que colabora con nosotros muchísima gente, porque creemos que así se va a enriquecer el proyecto. Es un egoísmo que funciona a la inversa.
Enviado el 03 de Diciembre. << Volver a la página principal <<
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por registrarse, . Ahora puede comentar. (salir)
(Si no dejó aquí ningún comentario anteriormente, quizás necesite aprobación por parte del dueño del sitio, antes de que el comentario aparezca. Hasta entonces, no se mostrará en la entrada. Gracias por su paciencia).