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Noviembre 27, 2005
La foto española de ayer y hoy -DNI imprescindible - Javier Diaz-Guardiola
Originalmente en abc.es
El de ParisPhoto hacia España ha sido un regalo «envenenado», aunque, regalo al fin y al cabo. Y es que no podemos olvidar que esta cita no deja de ser una feria -cuyos intereses son comerciales, lejos de los de la promoción artística de bienales u otros eventos-, centrada en una técnica muy concreta (ya PHotoEspaña, que no es feria, sino festival, se dio cuenta de los riesgos del encorsetamiento, y expandió sus tentáculos al cine y el vídeo) y con unos comparecientes y un público muy determinado (no se esperaba encontrar allí ni a los grandes nombres de la foto internacional, ni a las más destacadas galerías del mundo. Es más, difícil resulta que las galerías presentes no se salgan del «área de influencia» de Francia en Europa). Sin embargo -no lo negamos- es un escaparate válido y pertinente para la nación invitada, que contaba con una cifra de partida de 40.000 visitantes potenciales, que, seguramente se ha superado con facilidad.
La artillería pesada.
Desde hace cinco años, la feria ofrece a un país (hasta ahora Suiza, México, Holanda y Alemania han sido los elegidos) un espacio en sus estancias en las galerías comerciales del subsuelo del Louvre ?el llamado Carrousel? para que «descarguen su artillería» e intenten convencer a los que se acercan de las bondades de sus artistas. En esta novena convocatoria España fue la agraciada, y la selección de nuestra «armada invencible» correspondió a Rosa Olivares, gran conocedora de lo que se cuece por estos lares, con una propuesta acertada que delató determinadas filias (o fobias, según se mire), algo, por otro lado, totalmente lógico y esperado.
El programa expositivo español en ParisPhoto se desarrolló en tres frentes: de un lado, una exposición colectiva que se nutría de los fondos de la Colección Fotográfica de la Comunidad de Madrid; la sección Statements, en la que ocho galerías nacionales presentaron de forma individualizada el trabajo de un artista español; y el Project Room, una significativa apuesta por el vídeo en la que participaron el CAB Burgos, el MUSAC, el Artium y, nuevamente, la Comunidad de Madrid.
Fragmentos de una colección -que ha reunido treinta obras de las más de 400 que, desde 1999, viene atesorando la CAM- no ha sido del todo novedosa, al menos para los españoles, dado que tuvo como antecedente la muestra Cuadros de una exposición, para la que hasta un total de cien fotografías fueron también seleccionadas para Madrid por Olivares. Para los suspicaces que se pregunten por qué se acudió a los fondos de la colección de una Comunidad cuya promoción artística es bastante irregular, la comisaria tiene una respuesta sencilla: son escasísimas las colecciones públicas de fotografía con un mínimo de calidad. Sus gestores se vanaglorian de que una de sus líneas fundamentales es la adquisición de obras de artistas noveles. Sin embargo, la nómina final de París otorgó un importante peso específico a los nombres consagrados: T. Catany, J. Fontcuberta, C. García Rodero, R. Masats, H. Rivas... Lo cual es hasta correcto, si tenemos en cuenta que para los Statements se optó por ocho artistas JASP, jóvenes, pero con un currículo más o menos a prueba de bombas: Pablo Genovés (Bacelos), Sergio Belinchón (Dels Àngels), Naia del Castillo (Distrito Cu4tro), Bleda y Rosa (Fúcares), Alicia Martín (Oliva Arauna), Mayte Vieta (Palma Dotze), Jordi Bernardó (Senda) y Raúl Belinchón (T-20).
Nada de cuotas.
Se agradece a Olivares que no optara por las cuotas autonómicas, sino por la calidad, y que propusiera a las galerías presentar a un único artista, lo que habrá permitido profundizar a los visitantes en sus intereses y trayectorias (intereses, además, que dan constancia de que la foto en nuestro país sigue las consignas internacionales imperantes). En este apartado, fueron todos los que estaban, aunque, obviamente, no estaban todos los que son (no hubiera importado encontrar allí a Maider López, Ixone Sadaba, Miguel Á. Tornero, Daniel Canogar...).
En cuanto al vídeo, resultó determinante la escasa trayectoria de las instituciones (sobre todo la del MUSAC y el CAB), lo que presuponía una mayor sensibilidad por la tecnología. En este ámbito, la variedad también estuvo asegurada: Artium apostó, entre otros, por T. Badiola, P. Salazar, S. Solano y las Cabello & Carceller; el CAB por S. Prego, F. Renes y J. Pérez; en la selección del MUSAC destacaron Jon M. Euba, F. Sánchez Castillo, C. Congost y T. Recarens; la CAM aportó obras de Txuspo Poyo, Bigas Luna y su laureado Martín Sastre.
La «fiesta» en París continuó con la participación de otras galerías en la zona comercial de la feria (Estiarte, J. de Aizpuru, Kowasa, Luis Adelantado, Max Estrella y M. Pérez de Albéniz) y con otras iniciativas en espacios que superaron los límites del Carrousel. Éstas fueron la presentación del proyecto Fuera de aquí de Fontcuberta en la sede parisina del Instituto Cervantes y la colectiva más localista de la Maison de la Catalogne. Empacho de nación de naciones, esperemos que con efectos secundarios.
Enviado el 27 de Noviembre. << Volver a la página principal <<
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